jueves, 4 de julio de 2013

Primeras culturas

Formación geológica y primeros pobladores.

 
En una aproximación al mapa del Mediterráneo la costa de Almería se distingue por unas características muy singulares dentro del Mare Nostrum, situada al sureste de la península Ibérica  forma la las dimensiones de la bahía semicircular mejor definida del Mediterráneo que desde sus extremos: Cabo de Gata y Roquetas de Mar, se divisan mutuamente; en su punto central, orientado hacia el sur, se encuentra la población de su capital junto a la desembocadura del río Andarax.

Sin duda por sus aguas templadas, transparentes y tranquilas eran el mejor puerto natural por conocido todos los pueblos que han surcado el Mediterráneo.
 
Su origen geológico es resultado de la evolución de 16 millones de años desde su primera etapa volcanica, Langhense, de aquella actividad se formaron lagos salinos interiores que dieron lugar a un mar interior que después de desecado con los siglos es el actual Desierto de Tabernas y a formaciones como la Geoda más grande de Europa en las cuevas de Sorbas, la antigua caldera del volcán semi-sumergido de su segunda etapa, hace unos 9 millones de años, es la parte ahora visible de su costa y forma -junto con el fondo del lecho marino de Alborán- su bahía actual.
 
Su proximidad a las costas de África ha favorecido que toda navegación a vela o a remo que por este mar ha surcado la tenga como punto de destino y cruce, tanto hacia la ribera europea del Mediterráneo como hacia la costa del sur o desde el Atlántico hacia Asia Menor, es rara la civilización que ha dominado en el Mediterraneo que no haya recalado en esta costa.
 
Cuando llegaron los primeros Fenicios su rio era navegable hasta el poblado de los Millares donde se encontraba un puerto fluvial en la primera gran metrópolis de la antiguedad, ellos bautizaron la costa como "Cabo de Ágatas" por el brillo de sus piedras de ágata que quedaron depositadas entre la lava de sus antiguas calderas volcanicas.
 
La actual declaración del Parque Natural marítimo terrestre de Cabo de Gata-Níjar permite que el viajero actual pueda ver el mismo paisaje agreste originario que divisaron los primeros navegantes, donde el urbanismo del hombre ha sido restringido a las explotaciones de sus salinas que aún se conservan y han sido utilizadas desde sus primeros pobladores.

Es la costa Mediterránea española que mejor se ha preservado del impacto turistico, limitado a tiempo por su importancia como reserva natural terrestre y marina.
 
Sandra Fernández González